La Palabra de Dios nos asegura que cuando Él está a nuestro favor, no hay nadie ni nada que pueda estar en contra nuestra. ¿Pueden imaginar la fuerza y la confianza que esto nos brinda? Saber que el Dios todopoderoso está de nuestro lado nos llena de valentía y nos libera de cualquier temor o preocupación por el resultado de nuestras batallas.
En ocasiones, nos encontramos en situaciones donde enfrentamos oposición, adversidades o falsas acusaciones. Pero, al igual que Gamaliel, un hombre sabio en la Biblia, aprendemos que luchar contra lo que Dios ha establecido es inútil. Movimientos e ideas pueden ser populares en el mundo, pero no necesariamente son correctos. Tarde o temprano, la verdad prevalecerá y se manifestará en toda su gloria.
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Dios es soberano y tiene el control absoluto sobre todo lo que ocurre en el mundo. |
Foto de Yan Krukau
Es importante recordar que Dios puede trabajar a través de "outsiders", de personas que no conocen o no siguen a Cristo, para cumplir Sus propósitos. A lo largo de la historia, vemos cómo Él utilizó a líderes seculares para llevar a cabo Su voluntad. Esto nos muestra que nuestro Dios es soberano y tiene el control absoluto sobre todo lo que ocurre en el mundo.
En nuestro diario vivir, enfrentaremos desafíos y situaciones en las que nos parecerá que estamos solos o que todo está en nuestra contra. Pero quiero animarles a no desanimarse ni temer, porque nuestro Dios está con nosotros. Él lucha nuestras batallas, pelea en nuestro favor y tiene la victoria asegurada para los que le aman y le siguen.
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Él pelea nuestras batallas. |
Foto de cottonbro studio
Así qué los invito a qué confiemos en el Poder y el Amor de nuestro Padre celestial. Él es el Dios que nos defiende y nos protege en todo momento. Cuando enfrentemos obstáculos o resistencia, recordemos que Él es quien nos respalda y nos dará la sabiduría y la estrategia para superar cada desafío.
Que este mensaje nos anime a confiar plenamente en Dios y a descansar en Su promesa de que Él pelea nuestras batallas. Sigamos adelante con fe y valentía, sabiendo que la verdad prevalecerá y que, al final, experimentaremos la victoria que Dios tiene reservada para nosotros.
¡Que la paz y el amor de nuestro Señor Jesucristo estén con todos ustedes y todos los que les rodeen!