Arias explica cuál fue el contexto socio – económico que motivó las reformas de los Graco y la consecuente confrontación política: una creciente desigualdad económica, acentuada por una fuerte concentración de la propiedad rural y el desplome de los salarios en los campos de la península itálica. Todo ello, además, irónicamente atribuible al éxito de las legiones.
Transcripción:
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Sean todos bienvenidos a esta primera serie de programas de historia sobre la antigua Roma. Una serie que hemos titulado "El principio del final". Y ya comprenderán por qué.Sea lo primero, agradecer el apoyo institucional de la Universidad Sergio Arboleda a este proyecto.
Mi nombre es Andrés Felipe Arias.Y me honra enormemente que me quieran acompañar en este viaje a lo largo de ciertos hitos de la Roma antigua. Hitos que no solo nos enriquecen el conocimiento, sino que ya lo van a ver. También tienen un nítido reflejo en las cosas que hoy suceden en El Mundo y por supuesto.
En este, en nuestro país. Y es que a veces El Mundo de hoy parece una repetición calcada de lo que ya sucedió hace más de 2000 años en la antigua Roma. ¿Este proyecto? Nos va a permitir recorrer un camino colmado de política, intriga, injusticias, reivindicaciones, economía, cultura, milicia, batallas.
Victorias heroicas. Derrotas tormentosas. Hombres de honor, hombres indignos, en fin. De momentos únicos en la historia de la humanidad. Ahora bien, debo decir que cuando comenzamos a diseñar el proyecto y, por lo tanto, a delinear la posible estructura de los programas, contemplamos muchas posibilidades.
Por supuesto, lo primero que se nos ocurrió fue acudir al más elemental de todos los órdenes, el cronológico. Es decir, comenzar con el mito fundacional de Roma los siglos de monarquía, el nacimiento de la República, la subsiguiente expansión del poderío romano por la Península Itálica, Roma y sus legiones obteniendo hegemonía militar y comercial sobre el Mediterráneo.
Todo el proceso de polarización política desatado por las reformas de los gracos, las guerras civiles. Julio César Augusto. El nacimiento del Imperio Romano desde los julíos claudius hasta Teodosio y su linaje es el linaje que condujo a la explosión del Imperio Romano occidental.
Pero toda esa estructura nos pareció como muy lineal y, como acabamos de verlo sumamente larga. Y ciertamente llegará el momento de abordar todos esos episodios en las siguientes temporadas, pero poco a poco. Y es que nos dimos cuenta que era mejor comenzar como por algo que sea posible, desgranar sin afán y con todo el cuidado.
Y se nos ocurrió entonces posponer la cronología, la cronología lineal de eventos, y comenzar esta primera serie de Podcasts explorando. Una gran cantidad de cosas y fenómenos que tienen origen en la Roma antigua. Por ejemplo, el calendario, la doctrina y organización de la Iglesia católica, el antisemitismo, el feudalismo e inclusive algo que es muy pertinente para estos momentos.
Como es la costumbre de endilgar, la culpa de una pandemia a una comunidad. Y De hecho, fue con esa estructura con la que comenzamos a grabar el primer episodio. Pero rápidamente lo reconsideramos. Nos dimos cuenta de que lo ideal, lo más apropiado era elegir un punto muy particular de la historia de Roma.
Un punto de inflexión o si se me permite un punto de quiebre en la historia de la humanidad y después de mucha discusión, encontramos ese punto. Es un punto en donde comenzó a bifurcarse la historia del mundo occidental.
Y que tiene, además. Una correspondencia espeluznante con la política y la coyuntura de hoy. Esos que vemos todos los días en los noticieros de televisión o que palpamos diariamente en las redes sociales.
Me refiero al comienzo de una feroz polarización y fractura política en la República de Roma. Una ruptura tan pero tan aguda que terminaría derrumbando las mismas instituciones republicanas. Desatando sangrientas y costosas guerras civiles que como sabemos.
Terminaron abriendo el camino a ese estado de cosas en que los ciudadanos aceptan sacrificar un buen trozo de su libertad. A cambio de la seguridad de sus vidas y de su propiedad privada. Me refiero a las reformas y las vidas de los hermanos Graco. Tiberio Sempronio Graco y cayó Sempronio Graco.
Son reformas que desencadenaron todo el conjunto de procesos que terminarían haciendo germinar el imperio. Y ahí, queridos oyentes, en ese muy particular punto del tiempo y el espacio, comenzó la tormenta de Roma.
Por eso, esta primera temporada de podcast del Departamento de Historia de la Universidad Sergio Arboleda sobre la Roma antigua la hemos titulado El principio del final.Mejor dicho, el principio del final de la República. Porque lo que se vivió en Roma en ese momento es tan, pero tan similar a lo que hoy vivimos en nuestros países que el paralelo.
Especialmente por el desenlace que puede anticipar, es escalofriante. Para comenzar, dedicaremos lo que resta de este primer programa introductorio a presentar simplemente el contexto socioeconómico en que se desenvolvía la vida de Tiberio Sempronio Graco y su hermano Cayó Sempronio Graco.
El contexto social y económico que los indujo a proponer las reformas que más adelante exploraremos y que. Por supuesto, los terminaron conduciendo. Al desenlace fatal que también veremos en próximos episodios. ¿Vamos entonces a ese contexto?
Resulta que durante la primera mitad y un poco más del siglo dos antes de Cristo. Roma experimentó una bonanza de riqueza. Si se quiere una especie de enfermedad holandesa. Atribuible al voluminoso influjo de oro y plata, originado en las victorias de las legiones tras la Segunda Guerra Púnica.
Las cuatro guerras macedónicas, las 3 guerras celtíberas, la tercera guerra Púnica y la guerra Aquea. Era auriculata, que llegaba de la Península Ibérica del norte de África, de la península Balcánica y de los territorios de Asia que terminaron como aliados comerciales y políticos de Roma.
Sin embargo, estos recursos no llegaban a la mayoría de la población. Sino a una élite aristocrática muy reducida. Ciertamente, las indemnizaciones de guerra, el dinero por la venta de esclavos capturados y los beneficios por concesiones para explotar minas y demás recursos naturales en los territorios conquistados llegaban por un lado al Tesoro Público desde donde se irrigan contratos al círculo más pequeño y amigos de quienes Administraban el de quienes administraban el FISCO.
Y era el Senado el que controlaba el erario. Y, Por otro lado, quedaban en manos del general victorioso de su Estado Mayor, de sus banqueros, amigos y de su clientela. ¿Pero lo más interesante de todo esto? Es que esta situación de creciente desigualdad económica aumentaba sistemáticamente por la suerte de los legionarios.
Una vez eran desincorporados de sus unidades militares. Y para entender esto vamos un poco atrás en el tiempo. Desde los tiempos de la monarquía. El servicio militar en Roma estuvo condicionado a que el combatiente tuviera algún tipo de propiedad, esto en los albores de Roma, cuando su economía dependía mayoritariamente de actividades agrícolas y ganaderas, equivalía a que la persona fuera propietaria de algún tipo de predio en zona rural y por ende, a que pudiera costearse el equipamiento militar y el armamento acorde con su capacidad económica.
En otras palabras.En ese entonces, el Ejército de Roma no era un Ejército profesional, es decir, un Ejército conformado por soldados cuyo ingreso dependiera del mismo servicio militar o del sueldo que devengarán por estar en el Ejército.
¿No era, pues, un Ejército profesional? Y esto también quiere decir que los desposeídos, los más pobres de todos, no podían ingresar a las regiones. Y la lógica de esta estructura de reclutamiento militar en su momento bastante sensata.
Indicaba que tener en las filas ese tipo de soldado propietario era equivalente.A tener un pie de fuerza con enorme espíritu de arrojo. Como quiera que al entrar en combate los legionarios sabían que estaban defendiendo sus predios, sus terruños y, de paso, la vida y la libertad de sus familias, las mismas que habitaban en esas parcelas y los esperaban en casa.
En contraste, es imposible si un romano no poseía tierra. O era muy pobre, pues entonces no tenía nada que defender ante los enemigos de Roma y, por lo tanto, poco podría esperarse de su compromiso. Valentía, arrojo y desempeño en el fragor de una batalla.
En suma, las legiones originales estuvieron conformadas por combatientes rasos que eran en su mayoría agricultores, minifundistas, propietarios de su parcela, autosuficientes y de costumbres rústicas.Y es que en esas primeras épocas, Roma peleaba las guerras muy cerca de sus fronteras.
Nunca por fuera de la propia península Itálica, generalmente defendiéndose de alguna manera externa, mejor dicho, no buscando agredir o expandir sus fronteras, sino únicamente defenderse y siempre siguiendo los tiempos de las estaciones y el ciclo agrícola anual.
Y de este modo, cuando terminaba la temporada de batallas en el otoño, los legionarios podían regresar a sus parcelas, hacerse cargo de ellas, organizar la recolección y venta de la cosecha y preparar sus predios para el comienzo del siguiente ciclo agrícola. En la subsiguiente primavera.
Pero todo esto comenzó a cambiar en el siglo III antes de Cristo. Puntualmente con las primeras dos guerras púnicas. Estas guerras que fueron libradas a lo largo de ese tercer siglo antes de Cristo. Sacaron por primera vez a las legiones de los territorios de la Península Itálica.
Dichos conflictos bélicos, así como los que Roma libró durante el siglo II antes de Cristo. Duraron muchos años, mucho más que un ciclo agrícola anual y fueron peleadas a miles de kilómetros de la Península Itálica. Y, por supuesto, los legionarios que participaron en esas campañas se vieron abocados al abandono y descuido de sus minifundios y sus familias durante varios años.
Generalmente, cuando los legionarios eran desincorporados de las filas del Ejército y regresaban a Roma, no contaban con los recursos necesarios para restaurar la productividad de sus predios. Muchas veces incluso ni siquiera encontraban su familia. O encontraban a su mujer casada con otro hombre y sus hijos descarriados y carentes de una figura paterna o de autoridad ¿y que ha terminado sucediendo?
Los ex legionarios, ante la incapacidad de sacar adelante sus predios, o de salvarlos de una hipoteca, se veían obligados a vender su parcela. Para estas familias empobrecidas a pesar de haberlo dado todo por Roma, en la guerra era mejor opción salvar algo de dinero vendiendo a bajos precios su finca y dedicarse a buscar trabajo en alguna otra finca o un contrato de aparcería que aferrarse a su parcela sin tener los recursos para ponerla a producir, obteniendo la hipotecada y en peligro de perderla.
Y quienes compraban estos lotes de los ex legionarios. La misma élite romana que se beneficiaba del influjo de riqueza producto de las guerras del siglo dos antes de Cristo. Es más, también se dio un fenómeno de venta forzada sobre los ex combatientes que intentaban aguantar la situación y que se empeñaban en recuperar la productividad de su predio.
Entonces, de este modo, a lo largo de la primera y un poco más. De la primera mitad y un poco más del siglo II antes de Cristo, Roma experimentó un fuerte y acelerado fenómeno de concentración de la tierra, es decir, de gradual desaparición del minifundio y consolidación del latifundio en manos de una pequeña élite aristocrática, que cada vez era más rica.
Esto sin duda aumentó la desigualdad económica en la República de Roma, y miren la paradoja. Quienes algo tenían antes de la guerra, los legionarios. Ahora, poco o nada tenían, a pesar de haberlo dado todo por la patria. Y quienes mucho tenían y probablemente, poco habían combatido cada vez tenían más.
Y como si lo anterior no fuera suficiente, las guerras del siglo II antes de Cristo también generaron un enorme influjo de esclavos. ¿Al aparato productivo O A la economía de Roma, Se contaban por los cientos de miles y naturalmente.
La poderosa y rica élite terrateniente, incorporó gran parte de esta masa de esclavos, es decir, de mano de obra no remunerada a la producción de sus latifundios.Y esto derrumbó la demanda por mano de obra remunerada en esas zonas rurales de la República de Roma y de la Península Itálica.
Y con ello se pauperizó aún más el ingreso de las familias que se veían obligadas a vender sus pequeñas parcelas. Como quiera que ahora no solo carecían de un predio para cultivar, sino que cuando lograban emplearse o conseguían un contrato de aparcería.
En él latifundio digamos de algún terrateniente, su remuneración laboral era cada vez más precaria. Algunos migran a las ciudades para darse cuenta que allí. Las plazas de trabajo también estaban monopolizadas por la masa de esclavos.
En últimas la concentración de la propiedad y la pauperización de la remuneración laboral en esas zonas rurales de la Península Itálica acentuaron descomunalmente la desigualdad social en la República de lo de Roma a lo largo del siglo dos antes de Cristo.
E, irónicamente todo ello fue desencadenado de alguna u otra forma. Por los éxitos militares de las legiones romanas en las guerras que la República venía peleando a lo largo de ese siglo.Y más importante aún.
Ese era el contexto socioeconómico en que se desenvolvían las vidas de Tiberio Sempronio Graco y su hermano Cayo Sempronio Graco. Ese del contexto social y económico que los llevaría a proponer una reforma radicales.Que en los siguientes episodios analizaremos.
Pero que terminaron llevándolos a un desenlace fatal. Desenlace que también exploraremos en próximos episodios.Pero antes tendremos que hablar de un personaje muy importante y muy especial en la vida de los hermanos Graco. Se trata de Publio Cornelio Escipión Emiliano, el africano menor y numantino, el destructor de Cartago y destructor de Numancia.
A ese personaje dedicaremos el próximo programa y con ello terminamos este primer episodio, una especie de preámbulo e introducción a las fuertes tormentas que vienen más adelante.
Pódcast: Andrés Felipe AriasMi nombre es Andrés Felipe Arias.Y me honra enormemente que me quieran acompañar en este viaje a lo largo de ciertos hitos de la Roma antigua. Hitos que no solo nos enriquecen el conocimiento, sino que ya lo van a ver. También tienen un nítido reflejo en las cosas que hoy suceden en El Mundo y por supuesto.
En este, en nuestro país. Y es que a veces El Mundo de hoy parece una repetición calcada de lo que ya sucedió hace más de 2000 años en la antigua Roma. ¿Este proyecto? Nos va a permitir recorrer un camino colmado de política, intriga, injusticias, reivindicaciones, economía, cultura, milicia, batallas.
Victorias heroicas. Derrotas tormentosas. Hombres de honor, hombres indignos, en fin. De momentos únicos en la historia de la humanidad. Ahora bien, debo decir que cuando comenzamos a diseñar el proyecto y, por lo tanto, a delinear la posible estructura de los programas, contemplamos muchas posibilidades.
Por supuesto, lo primero que se nos ocurrió fue acudir al más elemental de todos los órdenes, el cronológico. Es decir, comenzar con el mito fundacional de Roma los siglos de monarquía, el nacimiento de la República, la subsiguiente expansión del poderío romano por la Península Itálica, Roma y sus legiones obteniendo hegemonía militar y comercial sobre el Mediterráneo.
Todo el proceso de polarización política desatado por las reformas de los gracos, las guerras civiles. Julio César Augusto. El nacimiento del Imperio Romano desde los julíos claudius hasta Teodosio y su linaje es el linaje que condujo a la explosión del Imperio Romano occidental.
Pero toda esa estructura nos pareció como muy lineal y, como acabamos de verlo sumamente larga. Y ciertamente llegará el momento de abordar todos esos episodios en las siguientes temporadas, pero poco a poco. Y es que nos dimos cuenta que era mejor comenzar como por algo que sea posible, desgranar sin afán y con todo el cuidado.
Y se nos ocurrió entonces posponer la cronología, la cronología lineal de eventos, y comenzar esta primera serie de Podcasts explorando. Una gran cantidad de cosas y fenómenos que tienen origen en la Roma antigua. Por ejemplo, el calendario, la doctrina y organización de la Iglesia católica, el antisemitismo, el feudalismo e inclusive algo que es muy pertinente para estos momentos.
Como es la costumbre de endilgar, la culpa de una pandemia a una comunidad. Y De hecho, fue con esa estructura con la que comenzamos a grabar el primer episodio. Pero rápidamente lo reconsideramos. Nos dimos cuenta de que lo ideal, lo más apropiado era elegir un punto muy particular de la historia de Roma.
Un punto de inflexión o si se me permite un punto de quiebre en la historia de la humanidad y después de mucha discusión, encontramos ese punto. Es un punto en donde comenzó a bifurcarse la historia del mundo occidental.
Y que tiene, además. Una correspondencia espeluznante con la política y la coyuntura de hoy. Esos que vemos todos los días en los noticieros de televisión o que palpamos diariamente en las redes sociales.
Me refiero al comienzo de una feroz polarización y fractura política en la República de Roma. Una ruptura tan pero tan aguda que terminaría derrumbando las mismas instituciones republicanas. Desatando sangrientas y costosas guerras civiles que como sabemos.
Terminaron abriendo el camino a ese estado de cosas en que los ciudadanos aceptan sacrificar un buen trozo de su libertad. A cambio de la seguridad de sus vidas y de su propiedad privada. Me refiero a las reformas y las vidas de los hermanos Graco. Tiberio Sempronio Graco y cayó Sempronio Graco.
Son reformas que desencadenaron todo el conjunto de procesos que terminarían haciendo germinar el imperio. Y ahí, queridos oyentes, en ese muy particular punto del tiempo y el espacio, comenzó la tormenta de Roma.
Por eso, esta primera temporada de podcast del Departamento de Historia de la Universidad Sergio Arboleda sobre la Roma antigua la hemos titulado El principio del final.Mejor dicho, el principio del final de la República. Porque lo que se vivió en Roma en ese momento es tan, pero tan similar a lo que hoy vivimos en nuestros países que el paralelo.
Especialmente por el desenlace que puede anticipar, es escalofriante. Para comenzar, dedicaremos lo que resta de este primer programa introductorio a presentar simplemente el contexto socioeconómico en que se desenvolvía la vida de Tiberio Sempronio Graco y su hermano Cayó Sempronio Graco.
El contexto social y económico que los indujo a proponer las reformas que más adelante exploraremos y que. Por supuesto, los terminaron conduciendo. Al desenlace fatal que también veremos en próximos episodios. ¿Vamos entonces a ese contexto?
Resulta que durante la primera mitad y un poco más del siglo dos antes de Cristo. Roma experimentó una bonanza de riqueza. Si se quiere una especie de enfermedad holandesa. Atribuible al voluminoso influjo de oro y plata, originado en las victorias de las legiones tras la Segunda Guerra Púnica.
Las cuatro guerras macedónicas, las 3 guerras celtíberas, la tercera guerra Púnica y la guerra Aquea. Era auriculata, que llegaba de la Península Ibérica del norte de África, de la península Balcánica y de los territorios de Asia que terminaron como aliados comerciales y políticos de Roma.
Sin embargo, estos recursos no llegaban a la mayoría de la población. Sino a una élite aristocrática muy reducida. Ciertamente, las indemnizaciones de guerra, el dinero por la venta de esclavos capturados y los beneficios por concesiones para explotar minas y demás recursos naturales en los territorios conquistados llegaban por un lado al Tesoro Público desde donde se irrigan contratos al círculo más pequeño y amigos de quienes Administraban el de quienes administraban el FISCO.
Y era el Senado el que controlaba el erario. Y, Por otro lado, quedaban en manos del general victorioso de su Estado Mayor, de sus banqueros, amigos y de su clientela. ¿Pero lo más interesante de todo esto? Es que esta situación de creciente desigualdad económica aumentaba sistemáticamente por la suerte de los legionarios.
Una vez eran desincorporados de sus unidades militares. Y para entender esto vamos un poco atrás en el tiempo. Desde los tiempos de la monarquía. El servicio militar en Roma estuvo condicionado a que el combatiente tuviera algún tipo de propiedad, esto en los albores de Roma, cuando su economía dependía mayoritariamente de actividades agrícolas y ganaderas, equivalía a que la persona fuera propietaria de algún tipo de predio en zona rural y por ende, a que pudiera costearse el equipamiento militar y el armamento acorde con su capacidad económica.
En otras palabras.En ese entonces, el Ejército de Roma no era un Ejército profesional, es decir, un Ejército conformado por soldados cuyo ingreso dependiera del mismo servicio militar o del sueldo que devengarán por estar en el Ejército.
¿No era, pues, un Ejército profesional? Y esto también quiere decir que los desposeídos, los más pobres de todos, no podían ingresar a las regiones. Y la lógica de esta estructura de reclutamiento militar en su momento bastante sensata.
Indicaba que tener en las filas ese tipo de soldado propietario era equivalente.A tener un pie de fuerza con enorme espíritu de arrojo. Como quiera que al entrar en combate los legionarios sabían que estaban defendiendo sus predios, sus terruños y, de paso, la vida y la libertad de sus familias, las mismas que habitaban en esas parcelas y los esperaban en casa.
En contraste, es imposible si un romano no poseía tierra. O era muy pobre, pues entonces no tenía nada que defender ante los enemigos de Roma y, por lo tanto, poco podría esperarse de su compromiso. Valentía, arrojo y desempeño en el fragor de una batalla.
En suma, las legiones originales estuvieron conformadas por combatientes rasos que eran en su mayoría agricultores, minifundistas, propietarios de su parcela, autosuficientes y de costumbres rústicas.Y es que en esas primeras épocas, Roma peleaba las guerras muy cerca de sus fronteras.
Nunca por fuera de la propia península Itálica, generalmente defendiéndose de alguna manera externa, mejor dicho, no buscando agredir o expandir sus fronteras, sino únicamente defenderse y siempre siguiendo los tiempos de las estaciones y el ciclo agrícola anual.
Y de este modo, cuando terminaba la temporada de batallas en el otoño, los legionarios podían regresar a sus parcelas, hacerse cargo de ellas, organizar la recolección y venta de la cosecha y preparar sus predios para el comienzo del siguiente ciclo agrícola. En la subsiguiente primavera.
Pero todo esto comenzó a cambiar en el siglo III antes de Cristo. Puntualmente con las primeras dos guerras púnicas. Estas guerras que fueron libradas a lo largo de ese tercer siglo antes de Cristo. Sacaron por primera vez a las legiones de los territorios de la Península Itálica.
Dichos conflictos bélicos, así como los que Roma libró durante el siglo II antes de Cristo. Duraron muchos años, mucho más que un ciclo agrícola anual y fueron peleadas a miles de kilómetros de la Península Itálica. Y, por supuesto, los legionarios que participaron en esas campañas se vieron abocados al abandono y descuido de sus minifundios y sus familias durante varios años.
Generalmente, cuando los legionarios eran desincorporados de las filas del Ejército y regresaban a Roma, no contaban con los recursos necesarios para restaurar la productividad de sus predios. Muchas veces incluso ni siquiera encontraban su familia. O encontraban a su mujer casada con otro hombre y sus hijos descarriados y carentes de una figura paterna o de autoridad ¿y que ha terminado sucediendo?
Los ex legionarios, ante la incapacidad de sacar adelante sus predios, o de salvarlos de una hipoteca, se veían obligados a vender su parcela. Para estas familias empobrecidas a pesar de haberlo dado todo por Roma, en la guerra era mejor opción salvar algo de dinero vendiendo a bajos precios su finca y dedicarse a buscar trabajo en alguna otra finca o un contrato de aparcería que aferrarse a su parcela sin tener los recursos para ponerla a producir, obteniendo la hipotecada y en peligro de perderla.
Y quienes compraban estos lotes de los ex legionarios. La misma élite romana que se beneficiaba del influjo de riqueza producto de las guerras del siglo dos antes de Cristo. Es más, también se dio un fenómeno de venta forzada sobre los ex combatientes que intentaban aguantar la situación y que se empeñaban en recuperar la productividad de su predio.
Entonces, de este modo, a lo largo de la primera y un poco más. De la primera mitad y un poco más del siglo II antes de Cristo, Roma experimentó un fuerte y acelerado fenómeno de concentración de la tierra, es decir, de gradual desaparición del minifundio y consolidación del latifundio en manos de una pequeña élite aristocrática, que cada vez era más rica.
Esto sin duda aumentó la desigualdad económica en la República de Roma, y miren la paradoja. Quienes algo tenían antes de la guerra, los legionarios. Ahora, poco o nada tenían, a pesar de haberlo dado todo por la patria. Y quienes mucho tenían y probablemente, poco habían combatido cada vez tenían más.
Y como si lo anterior no fuera suficiente, las guerras del siglo II antes de Cristo también generaron un enorme influjo de esclavos. ¿Al aparato productivo O A la economía de Roma, Se contaban por los cientos de miles y naturalmente.
La poderosa y rica élite terrateniente, incorporó gran parte de esta masa de esclavos, es decir, de mano de obra no remunerada a la producción de sus latifundios.Y esto derrumbó la demanda por mano de obra remunerada en esas zonas rurales de la República de Roma y de la Península Itálica.
Y con ello se pauperizó aún más el ingreso de las familias que se veían obligadas a vender sus pequeñas parcelas. Como quiera que ahora no solo carecían de un predio para cultivar, sino que cuando lograban emplearse o conseguían un contrato de aparcería.
En él latifundio digamos de algún terrateniente, su remuneración laboral era cada vez más precaria. Algunos migran a las ciudades para darse cuenta que allí. Las plazas de trabajo también estaban monopolizadas por la masa de esclavos.
En últimas la concentración de la propiedad y la pauperización de la remuneración laboral en esas zonas rurales de la Península Itálica acentuaron descomunalmente la desigualdad social en la República de lo de Roma a lo largo del siglo dos antes de Cristo.
E, irónicamente todo ello fue desencadenado de alguna u otra forma. Por los éxitos militares de las legiones romanas en las guerras que la República venía peleando a lo largo de ese siglo.Y más importante aún.
Ese era el contexto socioeconómico en que se desenvolvían las vidas de Tiberio Sempronio Graco y su hermano Cayo Sempronio Graco. Ese del contexto social y económico que los llevaría a proponer una reforma radicales.Que en los siguientes episodios analizaremos.
Pero que terminaron llevándolos a un desenlace fatal. Desenlace que también exploraremos en próximos episodios.Pero antes tendremos que hablar de un personaje muy importante y muy especial en la vida de los hermanos Graco. Se trata de Publio Cornelio Escipión Emiliano, el africano menor y numantino, el destructor de Cartago y destructor de Numancia.
A ese personaje dedicaremos el próximo programa y con ello terminamos este primer episodio, una especie de preámbulo e introducción a las fuertes tormentas que vienen más adelante.